IDEOLOGÍAS Y PARTIDOS POLÍTICOS EN ASIA


Estudio de Área: Asia


Mayo-2004


Las creencias de un pueblo son un factor esencial en su desarrollo y la formación de su estructura política. Es por eso que el análisis de las formas de poder reinantes en el continente asiático requiere de una apreciación desde el punto de vista de las manifestaciones ideológicas de cada una de las sociedades que lo componen, las cuales constituyen una de las fuentes de poder más significativas y concretas.


Una ideología puede entenderse como un sistema de costumbres y valores que caracterizan una comunidad. Según Marx, "La ideología pasa a ser el sistema de ideas, representaciones, que domina el espíritu del hombre o un grupo social". Estas determinan el origen de visiones, que varían notablemente de un territorio a otro, tanto de la historia como de la actualidad mundial y lo más importante, configuran las relaciones de poder entre regiones, y es por eso que bajo su marco se erigen las instituciones que conforman una sociedad y por supuesto, un Estado.


Por otro lado, puede considerarse también que una ideología está a su vez determinada y sujeta a modificaciones, según el poder dominante en cierto círculo social. Esto implicaría una relación de reciprocidad en la cual los individuos tratan de utilizar los elementos culturales y tradicionales para formar un tipo de pensamiento, en este caso político, pero el contexto hegemónico en el que se encuentre transformará o pondrá límites a su creación.


En todo caso se trata de creaciones humanas que adquieren sentido con el paso del tiempo. Con el surgimiento de una idea sensata y ordenada se va dando un proceso de adaptación por parte de la colectividad, que va dando paso a una dominación en cierto modo disfrazada, ya que genera una creciente conformidad, que a su vez impide la búsqueda de nuevas alternativas. Es así como se va legitimando un poder político, al que se le van atribuyendo ciertos atributos de justicia o bienestar en la medida en que satisfagan necesidades básicas de los creyentes. Es entonces cuando los ciudadanos empiezan a considerar que dicho poder representa los intereses propios y se incrementa la identificación y la pertenencia a esa forma de pensar en concreto. Por último, el nivel de legitimación es tal, que los miembros del sistema, en especial los inferiores, empiezan a sentir temor ante la desobediencia y se generan las fuerzas represivas y de coerción.


Por las razones anteriores es que cualquier desviación de pensamiento que motive a un grupo de personas adquiere notable importancia. Estas movilizaciones ideológicas pueden incluso lograr la descomposición de un sistema de sometimiento existente, desarrollando a su vez uno nuevo. En términos generales puede decirse que ese es su principal objetivo, para lo cual se basan en los errores del pasado y en las críticas a lo que ha sido, por medio de posiciones y actos reaccionarios o revolucionarios. Aún aunque esto no suceda, los sistemas ideológicos se encuentran en constante cambio a medida que el mundo entero evoluciona o involuciona.


Por consiguiente puede decirse que una creencia no sólo crea un sistema sino que también puede llegar a destruirlo y, por lo tanto, no se tratan simplemente de un elemento de dominación sino también de una herramienta social para generar cambio. Prueba de esto es el nacimiento de la mayoría de formas de pensamiento políticas tras la ruptura del feudalismo, como el desarrollo del liberalismo gracias a las transformaciones renacentistas y el posterior surgimiento del socialismo en contraposición a la anterior.


Uno de los claros representantes del poder generado por una doctrina en Asia es el caso de India. En medio de diferentes formas de expresión como la escritura o de pensamiento como la filosofía, sin dejar a un lado la importancia de las creencias religiosas, se construye allí una tendencia ideológica muy fuerte que es el hinduismo, que trae consigo un sistema de organización socio-espacial por medio de castas y jerárquico a través de las varnas (rangos de pureza). Sin embargo el factor de cohesión principal es la religión y su manifestación por medio de ritos específicos que dan mayor sentido al sistema para sus seguidores.


De otro lado se encuentra China, que también tuvo estructuras sociales definidas a través de sus dinastías, que permitieron reforzar su